La lectura, es primordial.

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lunes, 5 de mayo de 2014

¿Qué es la literatura infantil? Reflexión personal y labor del mediador

 La literatura infantil es hecha para y por los niños. No obstante, en términos de Rosell, ellos no son solo “destinatarios”, pues el autor enfoca toda su arte en lo que  los rodea,  en su entorno y  experiencias más cercanas. Es decir, en la LI el “tratamiento” [1] es sumamente importante y marca   la diferencia con   los otros tipos de literatura, pues  en esta buscamos potenciar  la expresión del niño.  De ahí que  es específica para un lector, ya que por sus características los temas, ideas, personajes, serán dirigidos para tal público,  aquel que está en   la etapa de la niñez.


La literatura infantil, no solo busca enseñar, dar ejemplos o estereotipos del mundo, sino que también busca la creación, el fomento de las emociones y sentimientos. Tal cual como hablaba en la primera entrada de este blog, la literatura busca también desarrollar habilidades en los   más pequeños de la sociedad,  pretende desarrollar la creatividad, el pensamiento, la búsqueda y reconocimiento de  emociones y sentimientos.   A esa definición le  agregaré otros términos fundamentales en toda obra literaria infantil, tal como el permitir soñar, imaginar, crear, reflexionar sobre actitudes  y actividades del día a día. Es así como también,  reafirmo lo expuesto  con anterioridad, sobre  la literatura  y su profunda colaboración en  sociabilizar, primero con la familia y posteriormente  con el grupo curso.


En contraposición a lo comentado hasta este momento, para Gemma Lluch, la LI son textos literarios o paraliterarios, que son pensados, comercializados o editados para  el público de la LI. Sin embargo, a esta  conceptualización dada, puedo decir que si efectivamente puede haber mucha LI creada exclusivamente por estudios de mercado,  para  así vender y publicar nuevos productos o   con solo el fin de  recaudar  una gran cantidad de dinero. Empero, hay mucha LI, que busca también lo  planteado en los párrafos anteriores, pues la esencia  de un autor- escritor  es  plasmar visiones, darse a entender, más que ser un “laboratorio experimental y lucrativo”.


En mi opinión personal, me quedo con lo dicho por Liliana Bodoc[2], que  nos comenta que la “LI es un arte”  y como toda arte lleva una correlación entre lo dicho y cómo es dicho,  o sea  la forma  y  el contenido, donde  ambas aportan una gran cantidad de elementos que enriquecen  la lectura, la que  es multimodal (simultánea) y por ende, entrega más datos, siendo atractiva para los jóvenes lectores.  Sinceramente, creo que la definición de arte es perfecta, ya que nos explica la virtud, habilidad y  disposición  de una manifestación humana.

Entonces, la literatura es un arte, el arte creado con y para los niños, donde ellos se sienten identificados, pues son parte de la historia, resignifican el texto leído en base a sus experiencias y paradigmas donde un cuento, un libro animado se convierten en un compañero,  una ayuda y en un consejero.  De ahí que, reafirmo en que la literatura infantil y toda literatura es importante para la humanidad,  ya sea por sus conocimientos o por la   reflexión que produce en los niños. En fin,  por ayudar a desarrollar la  cultura humana.

Silvia Puentes O.[3]    Realizó una  comparación y metáfora muy bella, la cual comparto plenamente y  resume  mis planteamientos.  “La LI es como el pájaro del alma: tiene cajones para alegría, para el dolor, para la amistad, para el disfrute, la emoción, las modernas tecnologías y la tradición oral”.

Bellas palabras que nos quieren decir que la LI, es un  campo de emociones,  sentimientos,  reflexión,  y de ayuda. Cabe decir que a pesar de la modernidad, la oralidad y las tecnologías  innovadoras siguen conviviendo y enriqueciendo  este circuito.

Con respecto a nuestro rol  como mediadores  en la LI, creo que nosotros vamos a   un punto  o paradigma basado en la  orientación. Podemos guiar  a los estudiantes  a que no solo lean en la escuela, sino que también  lo hagan en otras instancias, Es la llamada “deslocalización”,  pues en un colegio las actividades se realizan obligadas. En cambio, el gusto por leer debe ser motivación personal, debe ser en base a las experiencias y deseos individuales, donde la presión por una nota no exista. Creo que nosotros debemos fomentar este tipo de literatura infantil, más que localizarla, debiera ser extracurricular. Lo que nosotros podemos hacer  es entregar directrices o un canon con variados títulos, quizás presentárselos a los estudiantes para que ellos decidan y se interesen por estas obras.

Nuestro papel, más que punitivo, es ser un educador, un formador. Aquí  tenemos nuestra oportunidad de dejar un legado para la vida de nuestros estudiantes. Tal cual como  nos dice  Silvia Puentes debemos  fomentar y permitir  “el pájaro del alma” o como menciona  Bodoc y  su concepto de arte, para que sea gozada y admirada en su más sentido espectro.


Nuestra misión como mediadores es permitir la reflexión  de los infantes y a su vez estar actualizado para  conocer los  más recientes títulos de la LI, pues esta es cotidiana, dicho de otra manera, se refiere a lo real, habitual y común. Estamos claro que nuestro entorno y el mundo globalizado va cambiando rápidamente, por lo tanto, los estudiantes tienen  nuevas inquietudes,  diferentes dudas y formas de ver la  vida a la que se tenía en generaciones  de antaño. Nuestro objetivo es  ayudar en un proceso de continuo cambio social y tecnológico, por medio de la  colaboración de la literatura. Aquí  las educadoras juegan un rol importante como mediadoras sobre todo en la sección no lectores, pues así fomentan que  sean  futuros devoradores del lenguaje, letras e ideas.


Los mediadores debemos poner más esfuerzo, ya que también podemos ayudar en este circuito  no solo mostrando los textos literarios o no literarios, sino que también contándolos, con todos los  elementos paraverbales. Estas actividades también les causan una gran curiosidad y novedad a los niños y niñas.

A mi me gustaría ser un mediador con este sentido de labor, poder sentirme orgulloso de inculcar el hábito lector.





[1] Término  acuñado por Joel Franz Rosell, en ¿ Qué es la literatura infantil?.Un poco de leña al fuego.

[2] “La literatura como discurso artístico” en Actas y Memorias CILELIJ, 2010.
[3]  “Tendencias con nombres propios”, en Actas y Memorias CILELIJ, 2010.










miércoles, 30 de abril de 2014

                                ¿Qué es la literatura infantil?
 Conceptualización y experiencias personales  como lector  
                                    y mediador de LI.


Cuando hablamos de literatura, nos podemos referir a un conjunto de libros que tratan sobre una temática en particular, como es el caso de la literatura médica o bien,   se puede referir  a  un conjunto de textos que  aluden a una época  o  nación determinada  como por ejemplo, la  literatura española o literatura griega.

La literatura también se puede  definir como aquella que   se vale de las palabras, de la lingüística, la redacción, la semiótica y la semántica, para lograr expresar diversos contenidos, como  opinión, estados de  ánimo. En fin, se puede resumir como  creación, donde el hombre explaye sus sentidos.  Es así como, la literatura busca ayudar, promover y difundir conocimientos, ideas, nociones, fomentando así  la reflexión y la cultura.

En síntesis,  en este blog  tendremos como punto de vista que la literatura es  muy importante en el desarrollo de las personas  que conviven en un sociedad,  promoviendo, valores, sentimientos, ideologías y sobre todo  permitiendo la reflexión crítica del lector o lectora.

De ahí que la LI,  está orientada a los  niños y niñas, con cuentos, historias, leyendas o mitos, donde los libros y/o textos están  dirigidos hacia este público, por ende, poseen gran cantidad de ilustraciones, colores, dibujos y formas que son características para este grupo de consumidores.

Para mí, la literatura infantil, busca desarrollar habilidades en los   más pequeños de la sociedad,  pretende desarrollar la creatividad, el pensamiento, la búsqueda y reconocimiento de  emociones y sentimientos. También permite la sociabilización  primaria, pues los padres ayudan en este proceso lector  cuando les leen un libro,  fomentando así  sus relaciones papás-hijos.  Además, la sociabilización secundaria se hace presente,  en el caso de los niños de preescolar y de los primeros años de educación básica, al compartirlas con sus compañeros de curso y los adultos  que lo rodean.

Entrando a temas que he podido vivenciar en mi propias practicas docentes y lo  aprendido en  el Pedagógico, puedo decir que la literatura infantil  no es muy  considerada como una cátedra universitaria, pues solo tuve un módulo y este más que leer textos era comentar aspectos de la vida cotidiana.

La mayoría de la literatura infantil he debido leerla yo como trabajo autónomo , pues  cada vez que escucho un título que es comentado  y recibe criticas  positivas lo anoto para poder buscarlo y leerlo. Es menester que  el tema de LI se  trabaje más arduamente en las universidades, como también en el aula y que de esta manera  se de  el tiempo para poder enriquecer  el lenguaje, vocabulario,  concentración, imaginación, creatividad y entretención de los más pequeños.

Por consiguiente,  es necesario que los profesores  de párvulo y educación básica deban tener amplio bagaje de títulos,  el cómo abordarlos,  de qué se tratan y cuáles son los más apropiados según  la edad, ya que esto les servirá para realizar clases en donde se pueda contextualizar y sociabilizar  el tema,   que  las reflexiones del libro y  texto infantil  sea más importantes siendo un aspecto fundamental la entrega de aprendizajes significativos para su vida  y no en un  paradigma simsista. Dicho de otra manera, estandarizado y  medidor  puramente de conocimientos duros sobre las asignaturas.

También puedo decir que muchos textos de la literatura infantil  que se leen, se repiten, es decir, no existe mucho repertorio, acceso y difusión de obras que no sean siempre las clásicas. La idea sería romper esquemas, hacer que los niños y niñas  conozcan  cosas nuevas, que experimenten con el libro y la magia que éste posee, junto con el gozo de leer y disfrutar de las páginas  y  de las ilustraciones.

Por otro lado,  desde la vitrina de mediador de la LI puede decir que tampoco he fomentado mucho lo que planteaba  en las líneas anteriores, pues el sistema me ha impedido tener cierta autonomía, ya que como docente de Taller de Lenguaje, se me ha solicitado siempre “ entrenar” para el simce. Por tanto, espacio, tiempo y dedicación en  tomar  consideración del tema  de los títulos y obras infantiles en sus más puros detalles,  no he tenido. No obstante, si he  utilizado algunas obras para realizar trabajos con preguntas de alternativas, pero   tomar desde su más pura esencia, desde un punto donde los estudiantes demuestren  lo que han comprendido de la obra y  cómo le ha llegado ésta en su intimidad, es un tanto complejo. Creo que no solo estoy hablando por mí, sino que por  muchos  profesores que están  estresados y sobre demandados por un sistema de resultados inmediatos y cuantitativos, donde la diversidad es tomada como algo negativo o inservible.

Sé que aún queda mucho camino por recorrer para ser un mediador legítimo, en  otras palabras,  ser un buen guía en   la literatura infantil, pues yo busco una tal cual como la definí  al comienzo de esta reflexión. Donde  tome gran  consideración una visión humanista y constructivista. Lo mejor que podría ocurrirle como  mediador es que un niño diga, gracias a usted leí, por usted me interesé en  este libro o en este tema. Lamentablemente, con todos los profesores  de Lenguaje que he conversado  tienen esta inquietud, es decir,  la duda  de   ¿estamos haciendo bien las cosas?, ¿cómo podemos mejorar las lecturas complementarias?, cómo les fomentamos la búsqueda del saber, la diversión y  la imaginación en las palabras,  considerando al texto como  un  tejido entramando de letras y signos que le dan vida  a una historia que nos transporta a una  momento verosímil que nos aliena  por un instante. 

Como podemos ver, queda mucho por hacer. Quizás somos muchos los que tenemos ideas innovadoras y motivación,  pero el sistema  es más fuerte e impenetrable, y es así como nos vemos prisioneros en un  ciclo sin fin, donde la literatura infantil es cada vez menos considerada en sus aspectos más  relevantes y educadores. En cambio, se robustece para uno servible  en  el  logro  y mantenimiento del sistema.