Fue
relevante acordarse de actividades en la universidad de lectura en voz alta, de
las actividades que tenía que hacer cuando iba en el colegio, en cuanto a dramatizar obras literarias y por
supuesto acordarme de cómo a mí me leían cuentos. Además,
les consulté a las profesoras del
nivel, de cómo ellas trabajaban la lectura.
En síntesis, mi experiencia como lector, auditor y ejecutor en obras
literarias a lo largo de mi vida fueron importantes para realizar dicha actividad.
En
cuanto a mi rol de mediador, los conocimientos
previos que me fueron útiles, se refieren a mi experiencia con los estudiantes que
han estado a mi cargo, como también el material del módulo, sobre todo el texto de “Objetivos de la animación
lectora” DLIJ, el texto “Consideraciones
generales para leer en voz alta”, DLIJ, basado en el “Manual de animación lectora” de Fundación
La Fuente, creado por Ojeda
y Olavarría y “Qué hacer y qué evitar al
leer en voz alta” de Jim Trelease. También fue muy importante releer varias
veces el cuento, haciéndose parte de
el, pero sobre todo
disfrutando con el.
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