¿Qué
es la literatura infantil?
Conceptualización y experiencias personales como lector
y mediador de LI.
y mediador de LI.
Cuando
hablamos de literatura, nos podemos referir a un conjunto de libros que tratan
sobre una temática en particular, como es el caso de la literatura médica o
bien, se puede referir a un conjunto
de textos que aluden a una época o
nación determinada como por
ejemplo, la literatura española o
literatura griega.
La
literatura también se puede definir como
aquella que se vale de las palabras, de
la lingüística, la redacción, la semiótica y la semántica, para lograr expresar
diversos contenidos, como opinión,
estados de ánimo. En fin, se puede
resumir como creación, donde el hombre
explaye sus sentidos. Es así como, la
literatura busca ayudar, promover y difundir conocimientos, ideas, nociones,
fomentando así la reflexión y la
cultura.
En
síntesis, en este blog tendremos como punto de vista que la
literatura es muy importante en el
desarrollo de las personas que conviven
en un sociedad, promoviendo, valores,
sentimientos, ideologías y sobre todo
permitiendo la reflexión crítica del lector o lectora.
De
ahí que la LI, está orientada a los niños y niñas, con cuentos, historias,
leyendas o mitos, donde los libros y/o textos están dirigidos hacia este público, por ende, poseen
gran cantidad de ilustraciones, colores, dibujos y formas que son
características para este grupo de consumidores.
Para
mí, la literatura infantil, busca desarrollar habilidades en los más pequeños de la sociedad, pretende desarrollar la creatividad, el
pensamiento, la búsqueda y reconocimiento de
emociones y sentimientos. También permite la sociabilización primaria, pues los padres ayudan en este
proceso lector cuando les leen un libro, fomentando así sus relaciones papás-hijos. Además, la sociabilización secundaria se hace
presente, en el caso de los niños de
preescolar y de los primeros años de educación básica, al compartirlas con sus
compañeros de curso y los adultos que lo
rodean.
Entrando
a temas que he podido vivenciar en mi propias practicas docentes y lo aprendido en
el Pedagógico, puedo decir que la literatura infantil no es muy considerada como una cátedra universitaria,
pues solo tuve un módulo y este más que leer textos era comentar aspectos de la
vida cotidiana.
La mayoría de la literatura infantil he debido leerla yo como trabajo autónomo , pues cada vez que escucho un título que es comentado y recibe criticas positivas lo anoto para poder buscarlo y leerlo. Es menester que el tema de LI se trabaje más arduamente en las universidades, como también en el aula y que de esta manera se de el tiempo para poder enriquecer el lenguaje, vocabulario, concentración, imaginación, creatividad y entretención de los más pequeños.
Por consiguiente, es necesario que los profesores de párvulo y educación básica deban tener
amplio bagaje de títulos, el cómo
abordarlos, de qué se tratan y cuáles
son los más apropiados según la edad, ya
que esto les servirá para realizar clases en donde se pueda contextualizar y
sociabilizar el tema, que las reflexiones del libro y texto infantil sea más importantes siendo un aspecto
fundamental la entrega de aprendizajes significativos para su vida y no en un paradigma simsista. Dicho de otra manera,
estandarizado y medidor puramente de conocimientos duros sobre las
asignaturas.
También
puedo decir que muchos textos de la literatura infantil que se leen, se repiten, es decir, no existe
mucho repertorio, acceso y difusión de obras que no sean siempre las clásicas.
La idea sería romper esquemas, hacer que los niños y niñas conozcan
cosas nuevas, que experimenten con el libro y la magia que éste posee,
junto con el gozo de leer y disfrutar de las páginas y de
las ilustraciones.
Por
otro lado, desde la vitrina de mediador
de la LI puede decir que tampoco he fomentado mucho lo que planteaba en las líneas anteriores, pues el sistema me
ha impedido tener cierta autonomía, ya que como docente de Taller de Lenguaje,
se me ha solicitado siempre “ entrenar” para el simce. Por tanto, espacio,
tiempo y dedicación en tomar consideración del tema de los títulos y obras infantiles en sus más
puros detalles, no he tenido. No
obstante, si he utilizado algunas obras
para realizar trabajos con preguntas de alternativas, pero tomar desde su más pura esencia, desde un
punto donde los estudiantes demuestren
lo que han comprendido de la obra y
cómo le ha llegado ésta en su intimidad, es un tanto complejo. Creo que
no solo estoy hablando por mí, sino que por
muchos profesores que están estresados y sobre demandados por un sistema
de resultados inmediatos y cuantitativos, donde la diversidad es tomada como
algo negativo o inservible.
Sé
que aún queda mucho camino por recorrer para ser un mediador legítimo, en otras palabras, ser un buen guía en la literatura infantil, pues yo busco una
tal cual como la definí al comienzo de
esta reflexión. Donde tome gran consideración una visión humanista y
constructivista. Lo mejor que podría ocurrirle como mediador es que un niño diga, gracias a usted
leí, por usted me interesé en este libro
o en este tema. Lamentablemente, con todos los profesores de Lenguaje que he conversado tienen esta inquietud, es decir, la duda de ¿estamos haciendo bien las cosas?, ¿cómo
podemos mejorar las lecturas complementarias?, cómo les fomentamos la búsqueda
del saber, la diversión y la imaginación
en las palabras, considerando al texto
como un
tejido entramando de letras y signos que le dan vida a una historia que nos transporta a una momento verosímil que nos aliena por un instante.
Como
podemos ver, queda mucho por hacer. Quizás somos muchos los que tenemos ideas
innovadoras y motivación, pero el
sistema es más fuerte e impenetrable, y
es así como nos vemos prisioneros en un
ciclo sin fin, donde la literatura infantil es cada vez menos
considerada en sus aspectos más
relevantes y educadores. En cambio, se robustece para uno servible en
el logro y mantenimiento del sistema.

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